sólo dos plumas
pegadas al asfalto
aún aletean
F. Basallote:
Tras el atropello del frágil pájaro, instante cruel, queda el testimonio móvil de sus plumas, pegadas al asfalto. La vigencia de la vida.
Palmira:
Fina sugerencia. Sólo dos plumas dan testimonio de que algo estuvo vivo y esa huella de vida perdura en el aleteo de las dos plumas. Detalle mínimo que contiene la fuerza de un suceso.
Jordi Climent:
En un instante se ha cortado el vuelo del ave. El coche ha sido más rápido que el pájaro. Tan rápido, que el vuelo, independiente de la criatura que lo animaba, aún perdura en sus restos.
Frutos Soriano:
Recuerda a las tres hojas secas de Ángel Javier. El viento, no nombrado, es el protagonista de este haiku del detalle, de lo inadvertido, de la muerte y de la vida que no acaba. Aún aletea la mariposa muerta del haiku de García Bidó, una hoja pesa y suena en el agua sucia, y dos plumas siguen moviéndose, esta vez por obra y gracia del viento. En estos haikus el haiyín ve vida donde debería haber muerte y solo muerte. Intuye, milagrosamente, que la vida no termina nunca.
Luis Corrales:
El encanto de lo omitido, como tantas otras veces en el haiku: El impúdico viento, que se empeña en evidenciar esta antinatural muerte de un ave y, de paso, sugerirnos mil pensamientos. Fantástico.
devuelve el mar
los pecios del naufragio:
trece inmigrantes
Daniel Morita:
No sólo de la flor del cerezo vive el haijin, un ser sensible no puede permanecer indiferente ante la desgracia. Chapó, sempai.
Viejo Libo:
No sabía qué era "pecio" pero comprendí el sentido de este hermoso haiku. En el RAE encontré que se llaman así los restos de la nave naufragada, o de partes de su contenido; o los derechos que pagaba el buque naufragado al señor de las costas. Las tres cosas son esos trece náufragos.
Luis Corrales:
Qué pocos haikus con carga social merecen comentario como tales. La mayoría de las veces, juzgar el hecho o "querer decir algo" termina por desnaturalizar irremisiblemente la escena. Aquí no: es sólo una lectura complementaria, y no intercepta la esencia de la percepción. Esos trece inmigrantes son los pecios del naufragio.
vieja estación
sobre la catenaria
un par de urracas
Julián Francisco Fuentes:
Haiku clásico. Pura, desnuda, sobria descripción.
Luis Corrales:
Qué expresión tan sencilla. Cuánto sabor.
no estaba sola
una abeja escondía
entre sus pétalos
no hay soledad
si canta la perdiz
entre los trigos
Inés:
Un momento de meditación.
Frutos Soriano:
Recuerda a la vez a Issa ("si se está solo/incluso un mosquito/es un consuelo") y a Antonio Machado. No, nunca estamos solos, y menos si brota este haiku entre los trigos.