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Tarde de primavera
Hikari
Haijin
Ubicación:
Gerona - España
Registrado: 27 Oct 2016
Mensajes: 899
Responder citando
Compañer@s, como no estaba del todo satisfecha de éste haibun, lo he modificado y lo edito de nuevo en la respuesta.
Reviso...reviso y siempre encuentro cosas a cambiar.

Un abrazo!

Una tarde a la salida del trabajo, llego a la calle que rodea el pueblo por el Noroeste. Al fondo, las montañas del macizo de Les Gavarres enmarcan el paisaje.
Me encanta venir aquí. Es todavía temprano para que venga la persona que espero y me relajo mirando alrededor. Uno de los lados de la calle, da a la parte posterior de la residencia de ancianos, donde está el jardín rodeado por una valla de hierro cubierta de setos altos. Los ventanales van del suelo al techo de las dos plantas que tiene el edificio.
Una parte del enrejado del jardín deja entrever el interior; por los amplios caminos ajardinados se ven algunos rosales y también los bancos de madera, distribuidos muy cerca unos de otros por todo el recinto. Una de las paredes de la residencia está tapizada hasta arriba de flores lilas y blancas preciosas. No hay nadie. Miro la hora, son las seis y cuarenta y cinco de la tarde....a esta hora le sirven la cena a los residentes.

En la acera contraria, un camino de tierra bordea toda la calle desde donde salen senderos antiguos hacia los campos y huertas del pueblo. Antiguamente era la vía de comunicación entre los pueblos cercanos, es una delicia adentrarse en ellos y sentir los sonidos y olores del campo. La vista es preciosa, desde aquí se divisan los contornos suaves de las sierras con el bosque de encinas y pinos en su falda. Las nubes blancas forman una franja horizontal y sobre ésta, el cielo azul-grisáceo. Es primavera y los campos en el valle estan ya verdes, el rojo de las amapolas se distingue como puntitos entre el verde. Recorren todo el camino unas malvas muy crecidas. Suavemente se cimbrean las flores silvestres y la hierba alta.

Estoy relajada, me dejo llevar por la sensación que transmite el paisaje. Me fijo en un anciano que pasa a mi lado sin mirarme.
Lleva una gorra azul para protegerse del sol y cojea un poco de una pierna. Con paso lento y renqueante se adentra en el camino que va hacia los campos. De pronto y a pesar de que he visto alguna otra persona pasar, su presencia me absorve. Avanza unos metros y se para al lado de una pequeña arboleda al comienzo del camino. Como creo que seguira hacia los campos y le perderé de vista, me distraigo mirando el horizonte.
Al momento, vuelve a aparecer con una caña en la mano. Se me ocurre que puede ser algún anciano de la residencia que ha salido a dar un paseo, pero enseguida lo descarto. Tiene aspecto de encontrarse a gusto en aquel entorno y no tiene ninguna prisa. Los dos estamos de cara al horizonte verde y blanco-azulado de la tarde.
Se pone la caña debajo del brazo sujetandola horizontalmente. Me intriga saber que hace allí detenido y absorto. Sobre él pasan las golondrinas volando rápido, ahora una luego dos o tres, pero él no las mira.
Me sorprende la quietud del anciano y la rapidez del vuelo de los pájaros. Está completamente ensimismado en lo que hace. Se oye el graznido de las gaviotas que vuelan alto. Permanece quieto de espaldas a mí,con la caña debajo del brazo.
Un pastor aleman se le acerca y a pocos metros hace caca. No le mira. Después pasa a su lado una pareja –los dueños del perro- con un bebé en una mochila y se adentran en el sendero.
Pienso en los ancianos que hay justo al lado, dentro de la residencia; ellos solo pueden admirar este paisaje desde los ventanales.
Mi anciano, aunque cojeando, sale a disfrutar de la naturaleza. Mientras le observo me pregunto si alguien lo espera en casa, me imagino que viene a menudo por aquí. Admiro de él aunque no le conozco, su actitud atenta a lo que hace y ajena a todo lo demás. Parece feliz en este momento haciendo lo que le apetece con total libertad.
Ay! me acuerdo de la persona que espero y miro el reloj, aún faltan cinco minutos.

De golpe, me surge la idea de que el anciano se ha fundido con el paisaje... y me doy cuenta de que estoy tan ensimismada como él.

Las golondrinas –
El anciano abstraído.
talla una caña



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Saludos compañer@s... si creeis que el haiku se puede mejorar no dudeis en hacer sugerencias. Siempre las recibo con gusto.
Un abrazo!
Si supiera pondría una foto del momento, pero no sé como se hace.
Perdonad he vuelto a editar para rectificar algunas cosas.

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Así, tal cual, como hierbas que son, los brotes se abren
Taneda Santôka
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Tarde de primavera (modificada)
Hikari
Haijin
Ubicación:
Gerona - España
Registrado: 27 Oct 2016
Mensajes: 899
Responder citando
Una tarde, a la salida del trabajo, camino por una calle que rodea el pueblo en el que vivo. Al fondo, el macizo de Les Gavarres enmarca el paisaje.
Me encanta venir aquí. Es todavía temprano para que venga la persona que espero y me relajo mirando. Una de las aceras da a la parte posterior de la residencia de ancianos, hay un jardín rodeado por una valla de hierro cubierta de setos. Tiene amplios ventanales que iluminan el edificio.
Una parte del enrejado deja entrever el interior; por los caminos ajardinados se ven rosales y bancos de madera situados muy cerca unos de otros. Una de las paredes está tapizada de flores lilas y blancas, preciosas. No hay nadie. Miro la hora, son las seis y cuarenta y cinco de la tarde....a esta hora les sirven la cena a los residentes.

En la acera contraria, un camino de tierra bordea la calle desde donde salen senderos hacia los campos y huertas. Antiguamente era la vía de comunicación entre los pueblos cercanos. Es una delicia adentrarse en ellos, y dejarse envolver por sus olores y sonidos.
La vista es preciosa, desde aquí se divisan los contornos suaves de la sierra con el bosque de encinas y pinos en su falda. Las nubes blancas forman una franja horizontal y sobre ésta, el cielo azul-grisáceo. Es primavera y los campos en el valle estan ya verdes. El rojo de las amapolas destaca sobre el resto de tonalidades. Recorren todo el sendero unas malvas muy crecidas. Suavemente se cimbrean las flores silvestres y la hierba alta.

Me dejo llevar por la sensación que transmite el paisaje.
Me fijo en un anciano que pasa a mi lado sin mirarme. Lleva una gorra azul para protegerse del sol y cojea un poco. Con paso lento y renqueante se adentra en una senda estrecha. De pronto y a pesar de que he visto otras personas pasar, su presencia me absorbe.
Avanza unos metros y se detiene al lado de una pequeña arboleda; como creo que seguira caminando y le perderé de vista, dejo de observarle.
Al momento, vuelve a aparecer con una caña en la mano. Se me ocurre que puede ser algún anciano de la residencia, pero rápidamente lo descarto. Tiene aspecto de encontrarse a gusto en el entorno. Los dos estamos de cara al horizonte verde y blanco-azulado de la tarde.
Se pone la caña debajo del brazo sujetandola horizontalmente. Me intriga saber qué hace allí, detenido y absorto. Sobre su cabeza pasan las golondrinas en vuelo rápido... ahora una, luego dos o tres, pero él no las mira.
Me sorprende su quietud y la rapidez de los pájaros. Está completamente ensimismado en lo que hace. Se oye el graznido de las gaviotas. Permanece quieto de espaldas a mí con la caña bajo el brazo.
Un pastor aleman se le acerca, y a pocos metros, hace caca. No le mira.
Después pasa a su lado una pareja –los dueños del perro- con un bebé en una mochila y se adentran en el sendero.
Pienso en los ancianos que hay justo al lado, en la residencia; ellos solo pueden admirar el paisaje desde los ventanales.
Mi anciano, aunque cojeando, sale a disfrutar de la naturaleza. Mientras le observo me pregunto si alguien lo espera en casa, cual sería su oficio. Parece conocer muy bien la zona y me imagino que viene a menudo.
Admiro de él, aunque no le conozco, su actitud atenta a lo que hace y ajena a todo lo demás. Transmite la sensación de estar feliz en este momento, haciendo lo que le apetece con libertad.
Mirandolo, parece que el anciano se haya fundido con el paisaje. De pronto me doy cuenta de que estoy tan ensimismada como él.
Miro el reloj, aún faltan cinco minutos para que llegue la persona que espero.

Las golondrinas –
Con la caña el anciano
talla un bastón

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Taneda Santôka
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Tarde de primavera
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